Andorra

En una fase de apertura económica para promover la inversión extranjera y facilitar la internacionalización de su economía, el Principado de Andorra ha experimentado en los últimos 10 años cambios sustanciales en materia económica y fiscal, desde la inclusión de impuestos directos hasta la firma de convenios para evitar la doble imposición.

Sistema tributario

En este sentido, el primer paso consistía en crear un sistema tributario homologable, y en 2011 entra en vigor la ley del impuesto de sociedades, con un tipo general del 10 % a pesar de crear regímenes especiales muy atractivos como, por ejemplo, el comercio internacional, imponible con un tipo reducido del 2 % o la tenencia de participaciones de sociedades extranjeras, exenta del impuesto.

Acuerdos de intercambio

Simultáneamente, entran en aplicación los acuerdos de intercambio de información en materia fiscal firmados con España y Francia entre otros países, que permiten al Principado de Andorra salir de la lista de paraísos fiscales y ganar en imagen y reputación como plaza atractiva financiera de inversiones.

Apertura económica

Otro elemento clave ha sido fomentar la apertura económica del Principado a través de la aprobación de la ley de inversión extranjera, que permite la participación en capital sin límites por parte de ciudadanos extranjeros. Esta nueva legislación fomenta la atracción de capital convirtiendo la economía andorrana en una economía sólida, competitiva y diversificada. Este hecho se presenta a la vez como una oportunidad para los inversores extranjeros de acceder al Principado, que presenta ventajas económicas y sociales muy favorables para residir y realizar sus actividades internacionales.

IRPF

La ley de impuestos sobre la renta de las personas físicas, que ha entrado en aplicación en 2015, prevé un tipo general del 10 % y deducciones atractivas, completando el marco fiscal andorrano y convirtiéndose a la vez en un sistema competitivo en materia tributaria.

Con esta evolución se favorece la firma de convenios que evitan la doble imposición con otros países, como los ya concluidos con Francia, España y Luxemburgo, y permiten que el Principado de Andorra se posicione como una jurisdicción muy competitiva donde invertir y residir por las oportunidades de planificación fiscal y patrimonial que ofrece.